lunes 15 de septiembre de 2008

DFW, in memoriam



La gente lee novelas de la misma manera que los parientes de la gente que está secuestrada escuchan la voz del cautivo que habla por un teléfono sostenido por el secuestrador: prestan atención, naturalmente, a lo que la víctima dice, pero están totalmente absortos por el tono, el temblor y el timbre de lo que se dice, y leen un código forjado en la intimidad en busca de pistas entre líneas acerca de las condiciones de la víctima, de su paradero, de las perspectivas y de la probabilidad de que regrese sano y salvo.

David Foster Wallace, "Hacia el oeste el avance del imperio continúa", en La chica del pelo raro.
Me entero en Dubrovnik del suicidio de David Foster Wallace.
La noticia en El País. Y un homenaje en el New York Times de Michiko Kakutani.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay una pintada en un muro de mi ciudad que dice así: "Los mitos son sueños públicos; los sueños, mitos privados".
Es lo que me ha venido en mente cuando he leído tu entrada...
Quizá si supiera que eso le ha sucedido a I.A., entonces entendería cómo te sientes...
(Tobillosgruesos)

Henar Lanza dijo...

Está bien que M. soñara con DFW toda la noche, alguien tenía que acompañarlo, que no está bien que los muertos, como los niños, viajen solos.