miércoles 25 de junio de 2008

radio narodni

en el camino hacia rijeka, el mp3 reproduce una canción que scott walker compuso para ute lemper. la estrofa más interesante me deja esa sensación que deja a menudo la buena poesía: parece que tiene sentido pero en realidad no lo tiene. En principio podría tratarse tan sólo de la descripción de un guante de piel con forro de pelo, pero la cosa se complica.

on the outside
grows the furside
on the inside
grows the skinside

so the furside
is the outside
and the skinside
is the inside

oneside likes the skinside inside
and the furside on the outside
others like the skinside outside
and the furside on the inside

if you turn the skinside inside
thinking you will side with that side
then the softside fursides inside
which some argue is the wrong side

if you turn the furside outside
as you say it grows on that side
then your outsides next to skinside
which becomforts not the right side

croata de pacotilla: krk

el avión aterriza en el aeropuerto de la isla de krk. sopla un viento fuerte y llovizna. una joven con un impermeable amarillo nos acompaña a pie por la pista hasta la puerta de llegadas del pequeño edificio. al otro lado, en un pequeño pupitre de madera, dos policías de unos cincuenta años nos piden que nos pongamos en fila y van sellando nuestros pasaportes. los dos son prácticamente idénticos, como lo serán casi todos los militares y policías que encuentre en el país: altos y corpulentos, con el pelo cortisimo y las facciones angulosas, de cuello ancho y mandíbula cuadrada.

Estampan el sello en los pasaportes de quienes pasan delante de mí sin decir nada, sin responder siquiera a sus saludos ni a sus agradecimientos (dichos, eso sí, siempreen español). al llegar al mío, deteriorado porque justo antes de salir lo metí por error en la lavadora dentro de unos pantalones, el policía que me corresponde lo mira con una expresión de disgusto infinito, expresión que luego me dirige a mí. Veo que está valorando si aceptarlo o no, volviendo varias veces su mirada al pasaporte y a mi rostro.

- I´m sorry. I put it by mistake on the washing-machine - le digo.

Sin inmutarse, vuelve a mirar el pasaporte, estampa el sello, me lo devuelve y me dice:

- Next time, you wash it by hand.

No ha esbozado ni siquiera una sonrisa. El chiste me hace pensar en Slavoj Zizek y pienso que tal vez ésta sea una muestra más de lo que podríamos llamar humor balcánico.

Mientras espero mi maleta en una cinta inverosímilmente corta que que no es circular, sino que termina en mitad de la sala de recogida de equipajes, donde se amontonan las maletas de quien no ha conseguido recogerlas mientras hacían su recorrido, pienso en lo que debe de implicar ser un policía de unos cincuenta años en un país como croacia. Sin embargo, tal vez mis suposiciones estén demasiado condicionadas por los telediarios y documentales vistos, tal vez reflejen tan sólo los prejuicios de quien nunca ha vivido en un país en guerra y que por tanto desconoce las islas de normalidad que el ser humano consigue mantener en cualquier situación por terrible que sea.